La forma de Venus
2013
parte de La duración del Presente (notas sobre la frecuencia)
1

Se dice que fue Pitágoras quien supo que la estrella de la mañana y la estrella de la tarde eran el mismo cuerpo astral - Venus. Pero se dice que los sumerios lo sab an bien y no obstante diferenciaban el lucero de la ma ana del de la noche, como si fueran dos. En la mitolog a planetaria hay cientos de seres que se visten del lucero de la tarde y del lucero de la mañana: Quetzalcóatl, un ser compuesto de lo terrestre y de lo alado, Inanna o Ishtar; Horus, el ave Phenix de dos cabezas, y la pareja de Lucifer y Jesus, que ser an dos aspectos de lo mismo dentro de la filosofía oculta de la alquimia que no comprende algo sin su opuesto. Como me lo hizo saber un hombre sentado en una mecedora en Luxor, quien, al preguntarle su nombre me respondió si yo quería conocer el del alba o el del ocaso.

Aztec Calendar detail
Grotesque Face in Pilatos’ House, Seville
Detail of a picture of the oil painting The Birth of Venus, 1484, by Sandro Botticelli.

Pero desde el punto de vista del dogma de la ciencia materialista - que nos ha tornado m s o menos psicóticos, en tanto incapaces de establecer di logos con las fuerzas que escapan a nuestras coordenadas fenomenológicas - cualquier consideración sobre lo inmaterial es entendida como pseudo ciencia y descartada de plano. Y esto sigue siendo el caso en la era cuántica ya que toda analog a entre las observaciones de lo sub-atómico y la naturaleza a un nivel macroscópico es una herejía frente al dogma cient fico materialista. Diciéndolo de otro modo, nuestra consciencia colectiva se rehúsa a vivir en los términos del Universo no-local, multidimensional que ha nombrado nuestra propia física cuántica, igual que los marineros de los barcos de Colón quienes todavía temían el abismo del fin del mundo, siendo que había pasado un milenio desde que la ciencia había redescubierto la redondez de la tierra.

A medida que la Tierra y Venus trazan su órbita alrededor del sol se crea una coreografía que demora 8 años terrestres en completarse (13 años de Venus). La duración de dicho baile dibuja un pentagrama virtual perfecto en el tiempo. Trama de puntos de 0 a 2mm en una frecuencia de 1.1 mm y un ángulo de 0 grados.

The Form of Venus, 2013. The Earth and Venus trace their orbits around the Sun, creating a choreography that lasts for eight Earth-years (and 13 Venus-years). The duration of the dance traces a virtual perfect pentagram in time.

Se dice, o se sabe, que los mayas ya conocían la forma del baile de la Tierra y Venus, sabían del dibujo en el tiempo, de la flor de cinco pétalos. La ciencia contemporánea se pregunta por qué los mayas ignoraron el eclipse de Venus y el sol - al que llaman “Tránsito de Venus” - si este era el factor fundamental del ciclo para lograr respuestas astronómicas. Porque en lo que se fija obsesivamente nuestra ciencia es en el hecho de que a raíz del estudio de la recurrencia de dicho baile, que produce un tránsito regular de Venus frente al sol, fue como pudimos medir con exactitud las dimensiones del sistema solar. Ahí nos quedamos plantados, en ese hecho, buscando en él esa seguridad que he llamado psicótica. Ignoramos el patrón deslumbrante, el trazo de belleza inexplicable, y nos deja perplejos que a los mayas les pudiera interesar la flor en sí, la flor inmaterial, dibujada en el tiempo, como si eso mismo fuera ‘conocimiento’. Porque no entendemos de qué se trata ese conocimiento y nos parece irrelevante, pseudo ciencia. Si se piensa en la historia de la electricidad hay algo similar: tras milenios de experimentar la magia de la electricidad logramos capturar lo que antes se relegaba al ámbito de las supersticiones y se combatía con todo tipo de inquisiciones. Luego de que empezara nuestra ‘era eléctrica’ abandonamos toda esa pregunta profunda sobre el Universo Eléctrico que nos circunda, porque ya habíamos controlado y utilizado lo que no tiene una respuesta clara en el fondo y nunca la tendrá: la pregunta sobre de dónde viene el impulso vital y por qué sigue pulsando. Otro tanto está sucediendo en los laboratorios de Austria con ciertas expresiones misteriosas de la física cuántica que deshacen el espacio y el tiempo - como lo es la llamada “teleportación” - y que ahora, al ser utilizada como base del primer computador cuántico dejar  de ser una pregunta sobre el Universo para tornarse en un nuevo paradigma tecnológico que nos conducirá másrápido al reino de la inteligencia artificial, hacia donde nos dirigimos alelados. Nuestro holograma artificial, que va desde las articulaciones sociales de facebook hasta la macro cultura en sí, seguirá fabricándose como una Torre de Babel mientras que el holograma de la flor de Venus será más y más inasequible, hasta que toda la construcción humana se derrumbe, como siempre se ha derrumbado y se manifieste el Universo en nosotros de nuevo, como una luz cegadora.

Volviendo a Venus: en la visión universal de los Mayas parece que se intentara establecer la correspondencia de todas estas observaciones y números en búsqueda de un conocimiento astrológico, es decir, siempre en relación a la influencia que todo lo observado en el cosmos tuviera hacia cada ser humano acá en la tierra, y de forma sumamente particular. La diferencia entre ese Nomos -ley de los hombres- y ese Logos -orden no conocible del impulso vital- es profunda. El primer término amarra lo natural con leyes que son metáforas de lo humano y que pronto se vuelven literales para nosotros; el otro busca tejer redes, atrapa-sueños; la mitología, y el zodíaco que la acompaña, serían ejemplos de estas redes de pescador barquero - donde se puedan coger los reflejos y las refracciones del Logos, el orden que nunca se deja mirar de frente pero que actúa en cada cosa; la influencia de las influencias. En este sentido, si bien en lo fenomenológico es irrefutable que la tierra le da la vuelta al sol, en otro espectro de la realidad, la tierra sí es el centro y el cuerpo humano es además la expresión holográfica del Universo entero, de tal manera que no es posible diferenciar el uno del otro; por ende las correspondencias nunca se acaban de manifestar. Nuestras frecuencias son octavas inferiores o superiores de otras octavas y cada cosa es susceptible de ser movilizada por otra que se haya enredado con ella, en un ‘plano’ sin distancias ni cronogramas. Digamos que al mirar una estrella ‘a millones de años luz’ -como reza nuestra ciencia- nos hemos enredado con su brillo y la hemos traído al presente, al Universo insondable de una pupila negra. Esto último podría ser la matriz de los relatos mitológicos que están en cinta de un conocimiento que no se puede sostener en la mano, cuyos reflejos solo se pueden contemplar furtivamente. El mito es la mimesis de una coherencia que no se busca sino que se encuentra, en el propio gesto, en la propia manera como conjuran el mundo nuestras palabras. Lo que habla en el mito es su misma estructura, sus n meros, su cadencia, exactamente como el cristal habla del medio donde tom  su forma, o como la cim tica revela la firma de una frecuencia que antes no hab a aterrizado en la tierra. El lucero de la ma ana no tiene el mismo nombre que el lucero de la tarde, y para dialogar con esos dos luceros está la mitología, están esas narrativas que guardan celosamente lo que no tienen; está el baile ritual, el baile embrujado, como el flamenco, la búsqueda de los duendes que solo entran en movimiento si la emoción de los humanos es viva y presente, suficiente para ser canal de lo otro. Estamos en la esfera cuyo centro está en todas partes y cuya circunferencia no está en ningún lado.

The Form of Venus, 2013. Digital color photography.
2

Venus y mujer tienen el mismo símbolo alquímico y es el mismo que también tiene el elemento Cobre. En los días antes de la menstruacion, cuando la psiquis femenina está en ebullición, cuando la habitan fuerzas que solo las mitologías son capaces de nombrar o apersonar; en esos días el nivel del Cobre, conductor de la comunicación con las esferas, está altísimo en la sangre de la mujer. Esto último se puede saber con un análisis de la sangre, pero ese también es un saber inmemorial de la humanidad que posiblemente viene de un modo de vivir los ciclos y las influencias de los planetas a partir del auto-conocimiento, un saber que ahora tenemos atrofiado.

Detail of the oil painting Venus Surprised by Satyrs (1626), by Nicolas Poussin.

Los taitas del Putumayo siempre advierten que las mujeres que están ‘en su luna’ no deben asistir a las ceremonias de yagé. No es por lo que pueda sucederle durante la ceremonia a la mujer que tiene su período; es por el peligro que corre el chamán… al ser anulado por ese elemento nocturno que circula en la sangre.

The Form of Venus, 2013. Image processed from the data compiled during the four years the Magellan satellite mapped 98% of Venus’ surface using radar waves, between 1990 and 1994.

Imagen procesada a partir de los datos acumulados durante 4 años de  órbita del satélite Magallanes el cual mapeó el 98 por ciento de la superficie de Venus a partir de ondas de radar entre 1990 y 1994.

… demasiada luz para que aparezca la imagen, porque no hay sombras que puedan dibujarse contra el fondo de claridad intensa de la vigilia

…. demasiado oscuro, cuando no est  la luz de la luna para pintar sus brillos en las gotas suspendidas de las hojas negras en la noche
y esos dos movimientos son, en últimas, equivalentes.

Janus God in Pilatos’ House, Seville.

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