Fa Bio Iridiscente
2021
El mito tiene un horizonte líquido que chupa su movilidad de los rituales y, alimentándose de ellos, no lo dejan condensarse en formulas rígidas y estereotipadas de la academia.”
— La Sexualidad Iridiscente, Fabio Alberto Ramírez T.

Los tiempos en los que vivimos: donde la ficción de una ciencia exclusivamente materialista1domina la narrativa sobre el cuerpo, vigilando su imperio con las artillería pesada de un régimen decadente, en su última trinchera. “El cuerpo es una máquina, y se repara como tal” y al que hable de energía, o de frecuencia o de rezo se le tiene preparado el repudio, por la sorna programada en la consciencia del vulgo; el giggle effect que echa por la borda los archivos delicados, intangibles de las ciencias sutiles de la sanación. Los tiempos en los que vivimos: donde esa misma ciencia ficción escabrosa, indolente, nihilista, que al tiempo nos entretiene —del mismo modo que se distrae al animal que se va a enlazar— configura ipso facto nuestro mundo como un laberinto sin salida. Sin salida sino la de terra-formar otros planetas, porque lo nuestro, la madre, matriz tierra ya pertenece a la crónica de una muerte anunciada, en esa narrativa de auto confirmaciones tenebrosas… diseñadas por nadie, por el vacío infértil que se come el alma. La ciencia ficción imagina entonces una cápsula aséptica, donde nos dediquemos al fetichismo del Siglo XXI, untarnos gel esterilizante como si fuera un bálsamo afrodisíaco —así de raído el impulso erótico-; y a diseñar las máscaras del baile con la muerte roja… en la corte de un virus esclavizante, coronado regente de la realidad… o cualquier otro enemigo alucinado. Learned helplessness, como diría Bruce Nauman: más fácil arrear planetas a órbitas nuevas que descubrir el origen del corazón de las tinieblas— la fuerza acéfala - que destruye su propia morada sin tregua, y no sabe ya ni siquiera llorar mientras consume su labor sacrílega y suicida, con los ojos bizcos de la carta del diablo del Tarot de Marsella. Sin salida sino la de ofrecer paraísos artificiales, las programaciones del oculus de la inteligencia artificial, producen trompe l´oeils infinitos; embotellamientos de la consciencia; los ´Second lives´, los scrolls infinitos de la adicción programada hacia la envidia; a ser seguido, aunque no se conozca nada de sí mismo2, para inflarse como un muñeco de car wash. En el salón de los espejos del ego los white cubes, el protocolo y la semblanza como único sustrato; los mundos del arte vestidos de la ideología del minimalismo convertido en su sombra más oscura. La bata blanca del médico bot, sin mugre en las uñas; el excel de la cuenta de cobro al paciente que encubre la patraña; las mil y una falsas fachadas del edificio de la ley; los engaños a medio día en la ciudad de los muros infranqueables, y su nombre oximorónico , Wall Street, el camino del muro.

Los tiempos en los que vivimos, donde la realidad de la consciencia es considerada una falacia, y se “ataca” el último síntoma de la cadena multidimensional de la enfermedad como si no hubiera un río extenso que desembocara en ese llamado “tumor maligno”. La metáfora de la guerra en cada acción humana, las huellas inhumanas de los pies mutantes del monstruo de la tecnoesfera, en el desierto de lo real.

Con qué palabras hablarle a la consciencia, a esa que se vence en cada milésima de segundo
con un concierto de distractores diseñados, en un ensañamiento calibrado. Los Behemoths,
las grandes empresas del Deep Mind —monstruos apofénicos— fundadas sobre la explotación
de los sentimientos más pobres de la humanidad. Explotando la energía base de los chakras
primarios, como se explota una finca ganadera. “Necesitamos que al menos pasen cuatro horas enganchados a Instagram, los adolescentes más jóvenes” dice un memorando interno de la esfera perversa de Zuckerberg. “Esos jóvenes son nuestro pipeline”. “Esos jóvenes”… de
los cuales hay estudios psicológicos, con pruebas de lesiones gravísimas en la psique, a raíz
del ethos tácito, subliminal de esas plataformas que los avasallan sin piedad, en una batalla
desigual. Qué es un pipeline en lingo informático? Es una red de procesos de datos conectados en serie. Ese grupo de seres humanos entre 13 y 15 años, son eso mismo para la empresa asechadora: información binaria, carne de cañón digital para los números en dólares de las ventas de perfiles de usuario. Desde su fundación la plataforma fractal de Zuckerberg hace uso de los instintos más contraindicados para el desarrollo del ser consciente. Así y todo, por esa red se cuela el pálpito vital del corazón del mundo - porque es una red - y circula la palabra de vida: conferencias de Fabio Alberto Ramírez T., por ejemplo.

Fabio Alberto Ramírez T. ha escrito su libro como un mosaico, fruto de una palabra viva, una
palabra encarnada. El libro salta de un perfil a otro, como una conversación vital, una que está
en busca de la esencia que ya se conoció en el éxtasis, y que quiere volver a jugarse, re-experimentarse,re-canalizarse en la palabra escrita. Esta es palabra re-canalizada porque las palabras del libro tuvieron su origen en la oralidad, y su esencia sigue su curso en el libro que las actualiza en otra forma, in another likeness. El libro aglutina, va de un diálogo sobre la ciencia espiritual de la Sierra Nevada de Santa Marta, a los casos de sanaciones por la palabra, por el ademán, por la re-confuguración de la realidad de la enfermedad, en el consultorio. Va de ahí a una la tesis de fondo, que se reitera página tras página, sobre el eros en su versión más honda; como aquello que puede conducir a la civilización. Porque es sencillo y es práctico, se basa en disfrutar en plenitud lo que se está haciendo, aquí, aquí, ahora.

Es “la nada fértil y jugosa” de la que reza la medicina Okuiride; es donde se renace, donde se
toma de la fuente. El libro aglutina, porque en lo aglutinante está un secreto profundo de la
generación de la verdad (esa que siempre se pesca en sus reflejos). En las suturas de lo
aparentemente inconexo está un pensamiento nuevo y esencial. El músculo del pensamiento
siempre se tensa en el presente, y sin referentes que lo justifiquen. De ahí la fascinación de
este médico por la lengua alemana - que es aglutinante - y por eso mismo filosófica de por sí,
porque cada término esta preñado de su origen, lo refleja, y lo abre precisamente a lo in-determinado; de nuevo, lo que se juega en el presente. Y por ahí sus afiliaciones y actualizaciones de los alemanes Marcuse y Freud, de Nietzsche, de Heidegger y Sloterdijk. Por ahí mismo su pasión por la filología de la lengua de los Uitoto, de los pueblos del centro del Amazonas colombiano, donde cada palabra esconde su fuente, revela el ahora, encamina
la consciencia al recuerdo de la esencia, al corazón del asunto.

Cómo aprendió este médico Iatromantis a sanar como sabe sanar? En el viaje al centro, de
donde se sacan las herramientas para la acción en la periferia, como dice también la lengua
inteligente de los Uitoto. Desde dónde sale la palabra de un sanador que ha recorrido el camino del auto conocimiento profundo? Sale del centro del cuerpo, del ombligo, lugar de lo
castrado, sube al corazón y nace de nuevo, es resucitada, porque es palabra nueva y es palabra de siempre. Ese también es un legado de la gente que guarda los canastos de la sabiduría antigua en el Amazonas.

Al final, aquello en lo que el médico cirujano y curaca insiste más con su libro, es el hecho de
que esto ha sido dicho en muchas partes y de muchas maneras, “solo que acá yo lo estoy poniendo de forma práctica, aplicable”. La medicina Okuiride, en la que se apoya Fabio Alberto Ramírez T., tiene en su entraña la sugerencia de una “sexualidad iridiscente”, un despertar a la esencia del eros omnicomprensivo como el fundamento mismo de la salud. Y esa esencia encarna en todo caso, en lo particular.

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